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17 nov.

Hola Ricard,

Las imágenes que me muestas, me hacen pensar en la estetización de la violencia, en esa extraña relación entre la barbarie y su representación embellecida, con la que incluso la/el fotógrafa/o es premiada/o en certámenes. Poniendo en cuestión la complicada relación entre ética y estetización. Pienso en cómo esa búsqueda de la imágen perfecta puede en su extremo, llegar a desear la atrocidad para poder lograr captar “La imágen”.

Estoy de acuerdo con Jean-Paul Sartre en que «una imagen no es una cosa, es una acción». La imágen tiene una misión discursiva y no sólo de complacer al ojo. Actualmente la imágen-denuncia vive un momento de gloria gracias a la democratización-omnipresencia de las cámaras fotográficas, que permiten un impacto más directo y tal vez más honesto, al venir de la mano de las mismas personas que sufren la desgracia.

La imágen que te traigo fue tomada por un familiar de la víctima. Es una foto tomada con urgencia, en bruto, pixelada, sin filtros y sin preocupaciones estéticas. Lejos de ser la belleza que anuncia Rilke, como lo terrible que todavía podemos soportar, ésta imagen es insoportable y en eso recae su fuerza. No quiere que nos resulte atractiva como las campañas de Dolce & Gabbana o United Color of Benetton. El rechazo que produce es el rechazo dirigido a quien produjo el horror. Al acierto además se le suma la decisión de acompañar esta fotografía con su retrato en vida. En el díptico se muestra al joven israelí como mártir y como héroe. Se trata de denunciar y dignificar al mismo tiempo a la víctima, que de hecho ya no es “la víctima”, tiene nombre y apellido y “We are all Khaled Saïd”. Lo que no quiere decir que la imagen esté libre de ser absorbida por el capitalismo y ser devuelta en forma de merchandising a lo Che Guevara, pero ese es otro tema.

Un abrazo,
Nerea 

Díptico compuesto por el
retrato en vida de Khaled Saïd y su retrato post-morten, 2010.

23 nov.

Hola Nerea,

Te preguntas por la estetización de la mirada. Se me ocurre que acaso podemos hacer desprender a la fotografía de sus filigranas si la miramos, no a la cara, sino a los pies, para saber dónde está su autor, y, lo mas importante, donde estamos nosotros cuando la observamos.

Te adjunto un cartel de propaganda elaborado con una imagen de una niña asesinada en un bombardeo franquista, durante la Guerra Civil española. En la fotografía -en realidad un fotomontaje- una criatura yace muerta sobre la trama ordenada de las siluetas negras de los aviones fascistas. El orden, criminal, y una pequeña mártir en el caos de la muerte. Aunque, desde el perturbador cuerpecito deshabitado, transciende una cierta organización, en la forma de una etiqueta numerada. Revela así la estructura de un Estado agredido, que es capaz de desarrollar estrategias de rescate e identificación de las víctimas de unos ataques, por cierto, no vistos hasta ese momento en Europa.

El cartel también desvela otra estructura de comunicación, en este caso, el ministerio de propaganda, que lo publica. Se trata de un producto publicitario, como te dije, destinado a sensibilizar la opinión pública de las democracias occidentales, a favor de la causa republicana. Es en esa situación donde el autor de la imagen tiene los pies.

Pero el cartel también pregunta por la actitud del observador ante lo que le están mostrando. Una frase alude al lugar desde donde este mira, al recordarle que, si tolera lo que la imagen le muestra, sus hijos van a ser los siguientes en morir.

Esa misma oración será mas tarde el título de una canción de los Manic Street Preachers, sobre los jóvenes internacionales que vinieron a España a luchar contra esos ejércitos que no se despeinan al matar. Hoy, otros jóvenes son reclutados para luchar en una nueva guerra sin frentes. Con sus cuerpos destrozados se elaboran nuevos carteles que movilizan miradas, o refieren de batallas lejanas, según donde tenga los pies aquel que mire.

Ricard

28 nov.

Hola Ricard,

Así es, la imagen al igual que la palabra es mitad de quien la escribe, mitad de quien la lee. Y no sólo eso, la imagen nunca está sola, dialoga con las imágenes que la preceden y con las imágenes que la acompañan en su contexto. Es por ello que, se necesitan fotógrafxs que no sólo capturen la realidad que se les presenta, si quieren interpelar al espectador deben ir más allá. Comprobado está que prolongar el mismo prisma visual, sólo hace que debilita el potencial de la imagen hasta volverla estéril. Lo ya sabido, el bombardeo de fotos es otra forma de hacer desaparecer lo sucedido, de que no importe, no exista. Hay quienes desean que así sea, y no me refiero precisamente, al proyecto “Prenez Soin de Vous” de Sophie Calle. Estaremos de acuerdo en que, normalizar el horror es un error.   

 

En este sentido, me parece ejemplar el trabajo de Alfredo Jaar sobre el genocidio de Ruanda, carnicería que sobrepasó el límite de lo verosímil. En este proyecto, Jaar se pregunta, delante de las 3.000 fotografías que había realizado, ¿cómo manifestar lo irrepresentable?.  En “Signs of Life” uno de los trabajos que componen “Rwanda Project”, compró doscientas postales, todas las que encontró. Son postales turísticas del país, que remarcaban la noción de africanidad desde occidente. Las envió a sus amigos y colegas de todo el mundo a medida que se encontraba con supervivientes. En el reverso escribiría el nombre de la persona seguido de “is still alive!”.

Al igual que los libros y las imágenes, lo supervivientes de una guerra, nos recuerdan todos los impedimentos que han tenido que superar para poder seguir existiendo. En ellos están latente todos aquellos que no lograron. Con este proyecto, Jaar rompe el silencio cómplice por parte de los países internacionales que no hicieron nada para impedir la masacre, lanza un grito de vida, entre el ruido de llantos que advierten nuestros oídos resuena un canto de momento mori; sigue vivo.

Seguimos,

Nerea

“Signs of Life”, Rwanda Project de Alfredo Jaar, 1994.

15 dic.

Hola Nerea,

Te adjunto dos imágenes del Fondo Amical Mauthausen, custodiado en el Museu d’Història de Catalunya.  Ambas fotografías forman parte de un terrible relato sobre el ejercicio del asesinato y la supervivencia en el campo de concentración y de exterminio de Mauthausen-Gusen (Austria). Paradójicamente, este reportaje tan bien hilado, está formado por imágenes de diferente naturaleza. Entre 1940 y mayo de 1945 -fecha de la liberación del campo, las fotografías fueron realizadas por el servicio de documentación del campo, y robadas por la organización clandestina de presos comunistas republicanos. A partir de esa fecha, las imágenes fueron realizadas por Francesc Boix.

Boix era un fotógrafo y combatiente catalán que tuvo que exiliarse en Francia tras la derrota Republicana de 1939. En 1940 formaba parte de un batallón de trabajo que fue capturado por el Ejército alemán y deportado, junto con otros 7532 ciudadanos españoles en la misma situación, al campo de Mauthausen-Gusen. Dada su profesión entró a trabajar en el laboratorio del servicio de Identificación. Fue allí donde, en colaboración con la organización clandestina de presos, compuesta principalmente por comunistas españoles, consiguió sustraer negativos que registraban desde visitas ilustres a los escuálidos cadáveres de los presos, imágenes sin duda fruto de un espeluznante narcisismo burocrático. Los negativos eran extraídos del campo por una brigada de esclavos adolescentes, que cada día iban a trabajar a la fábrica cercana. La fotografías fueron ocultadas por  una ciudadana austríaca, Anna Pointner, en su propio domicilio. El 5 de mayo de 1945, ante la llegada de los aliados, el campo quedó desamparado de sus vigilantes. Boix se agenció una leica del laboratorio y registró las instantáneas de los meses posteriores a la liberación del campo.

Esas imágenes fueron usadas con valor testificial en los juicios de Nuremberg, donde Boix fue el único español citado a declarar, en calidad de testigo. Las imágenes que consiguió robar tuvieron especial relevancia a la hora de identificar a jerarcas nazis en esas fotografías de visitas y que habían negado tener noticia de esos campos campos de exterminio

Sus imágenes ilustran cómo es posible tejer el relato fotográfico de un crimen de guerra, a partir de imágenes propias y ajenas. Pero, sobretodo, muestran como su autoría se expande cuando el crimen que registran está realizado colectivamente.

Un abrazo

Ricard

Prisioneros rusos retratados por el Servicio de Identificación de Mauthausen-Gusen. Fondo Amical  Mauthausen/Museu d’Història de Catalunya.
Un grupo de prisioneros derriba el símbolo nazi instalado en la entrada del campo de Mauthausen, el día de la liberación. Francesc Boix, 5 de mayo de 1945. Fondo Amical Mauthausen/Museu d’Història de Catalunya.

28 dic.

Hola Ricard,

Parece fruto de una vanidad estúpida, fotografiar el delito que uno mismo ha cometido, como esos jóvenes que se hacen un selfie con el móvil que acaban de robar y a través del iCloud los propietarios pueden ver quién ha tomado la foto y por lo tanto acusarlos de robo. O como aquellos que se graban mientras hacen bullying a algún compañero de clase y lo suben a las redes sociales. Supongo que en todo acto delictivo existe un trasfondo orgulloso que quiere alardear de su valentía y poder. Como cuando los celtas se paseaban con las cabezas de sus enemigos vencidos o los cazadores se fotografiaban junto al cuerpo inerte de sus presas. Muestras que ensalzan las proezas de uno y rebaja la moral de los contrincantes, un mensaje visual que podría ser interpretado como; “esto es de lo que soy capaz y esto es lo que te puede pasar si perteneces al otro bando”.

En 2004 salieron a la luz en distintos medios de comunicación unas fotografías tomadas por soldados estadounidenses. En ellas se veían a los mismos soldados jactándose de los múltiples abusos terribles que cometieron a los prisioneros de la cárcel iraquí de Abu Ghraib. Se les veía posando sonrientes y con el pulgar subido al lado de personas torturadas y/o en posturas humillantes. Estas imágenes permitieron conocer al público el lado oscuro de los supuestos “héroes americanos” y fueron ellos mismos quienes se delataron al fotografiarse, ignorando por supuesto, que algo de lo que hacían podía estar mal. Se estima que se realizaron unas 2.000 fotografías de las cuales sólo se han publicado 200.

Un abrazo,

Nerea

Dos militares sonríen junto a prisioneros apilados y desnudos en un pasillo de la cárcel de Abu Ghraib, que fue un centro de torturas de Sadam Husein y utilizada luego de la invasión estadounidense como centro de detención y torturas contra supuestos terroristas. La imagen, que primero fue ofrecida por la cadena CBS, fue cedida después por ‘The New Yorker’ a la agencia Reuters. (Reuters)

17 ene.

Unos milicianos engalanan una figura religiosa antes de prender fuego a la pira que corona. Escena del documental anarquista Movimiento Revolucionario en Barcelona, Mateo Santos, 1936.

Hola Nerea,

Tu ultimo mensaje me ha hecho recordar y buscar estos dos fotogramas que te adjunto. El primero de ellos recoge el instante en que unos milicianos se disponen a prender fuego a una pira de figuras y objetos religiosos, frente al antiguo Instituto Mental de la Santa Creu, en Barcelona. Pertenece a Movimiento Revolucionario en Barcelona, el primer documental de la Guerra Civil española, rodado en Barcelona entre el 19 y el 24 de julio de 1936, poco después del golpe de estado que hizo estallar el conflicto. El film fue realizado por Mateo Santos y producido por la Oficina de Información y Propaganda de la CNT-FAI. Retrata el aspecto de la ciudad tras los combates causados por un golpe de estado militar, en un instante que la Guerra Civil aun no es una guerra. Pero sobretodo registra el resultado del triunfo de una revolución anarco-sindicalista en una ciudad europea. En ese sentido las imágenes documentan la aparente recuperación de la normalidad en unas calles repletas aun de barricadas y controles.

También dan testimonio de la destrucción de iglesias y elementos litúrgicos durante esos mismos acontecimientos revolucionarios. A ese respecto, el propio Mateo Santos, quien también realiza la locución, glosa las imágenes de iglesias quemadas con estas palabras:

Todos esos lugares revestidos de santidad cayeron bajo el empuje de las masas encendidas de coraje y alumbraron con sus llamas el alba roja de que está tiñéndose el horizonte español.

El documental fue concebido como una herramienta de propaganda y divulgación de la revolución anarquista subsiguiente a la derrota del alzamiento militar en Catalunya. Sus imágenes son usadas actualmente como metraje de recurso cuando se habla de ese período. Aunque, curiosamente fueron también empleadas como contrapropaganda en documentales y noticiarios internacionales contemporáneos. Como ejemplo de ello te incluyo el segundo fotograma, la misma escena, perteneciente al documental nazi de 1939 Im Kampf gegen den Weltfeind – Deutsche Freiwillige in Spanien, que se podría traducir como En la lucha contra el enemigo internacional- Voluntarios alemanes en España. 

Cabe atribuir una parte de la culpa de esta reutilización a la ingenuidad de los propios anarquistas quienes, poco antes del estreno de la película en Barcelona, confiaron una copia a Josep Arquer, representante de la compañía de sonorización Orpheo-Synchronic. Dicha cinta acabó en Berlin. Allí se realizaron copias que se incluyeron en diversos noticiarios nazis o franquistas que, sin duda ayudaron a difundir la idea de una Repúbica Española cautiva de violentas hordas rojas. Este sentimiento fue el que, en definitiva contribuyó a establecer las pautas del Comité Internacional de No Intervención y, en definitiva, ayudó al triunfo franquista en la contienda.

Un abrazo

Ricard

Escena del documental nazi Im Kampf gegen den Weltfeind – Deutsche Freiwillige in Spanien, Karl Ritter, 1939.

18 ene.

Hola Ricard,

El caso que me cuentas es un claro ejemplo de los opuestos que conviven en todas las cosas, el siempre todo tan subjetivo: mientras para unos era la muestra del triunfo, para otros la violencia que rechazar.

Hemos pasado durante todas estas correspondencias por muchos tipos de mirada, acercamientos y voces, desde un bando y el otro, desde dentro a través de soldados y víctimas, y desde fuera, desde la mirada de los fotoperiodistas. En todo este recorrido que llevamos trazando, sacando polvo a algunas imágenes, recuperando y recordando, me llama la atención la ausencia de rostros femeninos, no hay mujeres. La mujer es la gran olvidada en estos temas.

En busca de desmentir la inexistencia de un papel femenino en la guerra y de visibilizar otro relato, el de las mujeres en la guerra, he querido terminar estas correspondencias con una imagen de mujeres. Aunque no fue hasta hace muy poco que la participación de las mujeres en el combate fue permitida (incluso obligatoria en algunos países) las mujeres siempre han estado ahí, de un modo u otro; llorándolos a ellos en la partida, enterrándolos a la llegada, cuidando a los hijos, a la casa, siendo las víctimas agredidas y violadas, sustituyendo en el trabajo a los hombres reclutados… ya en la guerra primero como enfermeras, periodistas, fotógrafas, ingenieras mecánicas o soldados bajo pseudónimos y disfraces de hombres, después participación directa como francotiradores, militares, instructores o mujeres bomba.

Desgraciadamente, la mujer no se libra tampoco en la guerra de ser valorada por la belleza, e internet así lo demuestra con las etiquetas estandarizadas de “militares mujeres” seguido de “guapas, hermosas, las más sexys, etc”, dípticos en los que la misma mujer se muestra con el uniforme en una y con en el bikini en la otra, y el arma como presencia fálica. Sin embargo, la fotografía que traigo es una imagen que habla del valor en la lucha de aquellas mujeres valientes. En este caso de mujeres soldado en la guerra de Vietnam.

Hasta siempre,
Nerea

Sur de Vietnam, reclutamiento del gobierno de vietnam, 1962 (autor desconocido)  

19 ene.

Hola Nerea,

La mujer es objetivo y proyectil de la guerra moderna, pero nos sigue resultando tan difícil como a Ramon Gómez de la Serna imaginar que una monda calavera sea una calavera de mujer. A pesar de ello, muchas de las jóvenes que realizan prácticas de tiro, en la fotografia que me envías, acabaron confundiendo sus huesos con los de sus compañeros combatientes. De ellas quedarán sus poderosas imágenes de milicianas, emitidas como actos de guerra y propaganda.

Me ha gustado mucho esta mezcla azarosa de fotografías e ideas que hemos intercambiado. Aun así  -como bien dices- nos hemos dejado muchas imágenes y contenidos en el tintero. En cualquier caso, creo que hemos podido dibujar el perfil difuso y poliédrico de los múltiples usos de la imagen fotográfica en la guerra. En 14 breves entregas hemos abarcado desde las primeras imágenes de guerra, a las realizadas con los modernos aparatos multifuncionales. De nuestras palabras se ha evaporado una nube de conceptos tan variopinta, que contiene términos como empatía, lejanía, censura, revisiones, estetización, propaganda, pervivencia, autoría, apropiación, género o fragilidad.

Subrayo esta última. pues sorprende el hecho de que, ahora, cuando más fotógrafos somos todos, es precisamente cuando resultamos más vulnerables a esas representaciones servidas con saturación. A menudo contribuimos a difundirlas, convirtiéndonos, en parte del proyectil. De esta forma las imágenes nos traspasan sin apenas oportunidad -o iniciativa- para devolverles una severa mirada crítica.

Te acompaño esta reflexión tan pesimista con esta fotografia de Adam Broomberg y Oliver Chanarin, que parece extraída de un herbario, y que está unida de manera inevitable -aunque prescindible- a su pie de foto.

Un abrazo
Ricard
“Ficus religiosa, Tel Aviv, Israel. Cuando el palestino Aamer Alfar, de dieciséis años de edad, se hizo estallar en un mercado de Tel Aviv el 1 de noviembre de 2004, esta hoja fue arrancada del árbol por la fuerza de la explosión. Los árboles despojados de sus hojas son una vista común en los alrededores de los escenarios de tales ataques.”
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Nerea Arrojería

<p>Palafrugell, 1989) Nos meus anos de estudo de fotografia desenvolvi um interesse apaixonado por seus usos e idiomas. Mais tarde, especializei-me em críticas ao Mestrado em Análise e Gestão da Arte Contemporânea. Atualmente, estou estudando o diploma de História da Arte, e eu sou o editor-chefe da plataforma fotográfica Elpulpo. O meu trabalho centra-se principalmente na escrita e pesquisa da imagem, especificamente, fotográfica.</p>